Nos empeñamos continuamente en olvidar. Olvidar momentos vividos, olvidar malas experiencias, olvidar errores. Y nos cuesta lo increíble, nos parece muy complicado. Nos frustramos.
En realidad, aunque yo también me haya empeñado en llevar a cabo esa tarea tan sumamente difícil, por otro lado pienso que si olvidáramos menos, nos equivocaríamos menos.
Pretendemos eliminar de nuestra mente momentos, recuerdos, instantes que ahora no son de nuestro agrado, y que quizás en su momento si que lo fueron o quizás no...
Todos esos recuerdos queremos esconderlos, taparlos con otros que a lo mejor en un futuro también queremos borrar.
Estos momentos tan odiados por el ser humano, nos hacen aprender, nos ayudan a crecer y sobre todo nos pueden evitar caer en el mismo error cometido.
Pero pensadlo bien, cuando un libro cae en nuestras manos, y no nos gusta alguna escena o página, no nos ponemos como locos a arrancar páginas.
Pues eso es lo que pretendemos todos y cada uno, al olvidar.
¿Pero no os dais cuenta de cuán absurdo es borrar nuestro pasado? Si sobre nuestro pasado se construye nuestro presente. Es como cuando un árbol crece torcido, ¿Cortarlo de raíz? Que locura, simplemente se le ayuda a crecer sin desviación alguna.
Pues todas esas absurdeces las hacemos nosotros. Intentamos cortar de raíz, para ver si así crecemos mejor.
Desengañaos todos, pues el olvido es algo que hemos inventado, para autoconcienciarnos de que somos capaces de suprimir todas esas cosas que nos hacen sufrir. El olvido no existe por voluntad propia. Cuanto más intentamos olvidar, menos lo hacemos. El olvido es una mentira, un sueño, una fantasía.
Lo único que hay que hacer es aprender de cada momento, asimilar aquellos problemas que nos atormentan y superarlos. Nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario