No me gustan los regalos que se compran. Me gustan los momentos que se regalan y se guardan en la memoria para siempre, y no aquello que se guarda en un cajón.
Yo no quiero ilusionarme hoy, quiero ilusionarme todos los días. No quiero alta tecnología, ni la última moda.
Quiero tranquilidad, paz y sosiego. Quiero que no me falte nadie más de los que me rodean. Quiero rodearme de quién quiero más a menudo y apreciar aquello que tengo cada día.
Quizás suene muy ambicioso, pero a mi me suena a felicidad en estado puro.
Aunque yo ya tengo regalo anticipado, que ni siquiera lo había pedido y vale más que cualquier cosa material.
A veces cuando pienso lo afortunada que soy, me cuesta creerlo.
Gracias vida por intentar compensar a veces todo lo que me has quitado.