viernes, 24 de octubre de 2014

La distancia no es el olvido.

Hace ya dos años. Y parece que hace tanto tiempo que te fuiste, pero tan poco tiempo que te vi por última vez. Es contradictorio, pero es así. Es contradictorio necesitarte cerca y no poder tenerte. Es contradictorio tenerte siempre presente y no poder abrazarte. Es contradictorio a la vez que frustrante Y a esa frustración la acompaña  el dolor. Ese dolor que hemos inventado para cubrir ausencias. Y es que esa ausencia se agranda día a día, al devolverme a la realidad y hacerme ver que no vas a volver.

Te fuiste sin avisar, asi sin más, sin despedirte. Pero nosotros no queríamos despedirnos, no queríamos ponerle final a algo que no iba a acabar nunca. Porque dos pueden más que uno,  y tú me das las fuerzas que me faltan para sacar todo adelante. Para luchar por todo aquello que te enorgullecía. Para hacer aquello que te dejaste en el tintero.

Yo no sé si estarás orgulloso de mí, pero he de decirte que yo sí lo estaré eternamente de ti, a la vez que agradecida. Por haber tenido esa suerte de haberte tenido cerca 17 años y 361 días.

Por mucho tiempo que pase, los recuerdos siguen aquí conmigo. Porque volvería a perderme en Sevilla buscando la facultad de Medicina escuchando tus quejas porque no sabía indicarte. Porque volvería a las paradas a mitad de camino de cada Viernes para tomarnos un café. Porque si de algo no me olvido es del último abrazo que me diste antes de subirme al autobús ese Domingo.

Tus alumnos te decían ‘maestro’, y en cierto modo has sido un poco maestro de muchos. Nos has enseñado tanto, y tú sin darte cuenta. Y es que no hay nada que me haga sentir más orgullosa que cuando me dicen: ‘Si es que eres igual que tu padre’.

Como tu bien sabías y decías ‘la distancia no es el olvido’. Y qué razón tenías.


sábado, 11 de octubre de 2014

Una más de miedos.

En el momento que van las cosas mínimamente bien, me busco yo los problemas o sino no lo comprendo. Estoy tan cansada de vivir con miedo, de no ser yo y ser un intento burdo de un personaje que no existe. El miedo para ser claros me está quitando lo poco bueno que me va pasando. Y es que cuando pasan cosas sin avisar, cuando llegan personas de verdad, que valen la pena, acabo espantando todo, por el maldito miedo. Cuando hago planes que me ilusionan, acabo por desilusionarme  porque me da miedo que pase algo y se vaya todo al traste. Y es que me da miedo el hecho de escuchar un telefono a deshora. El levantarme y decir 'y si pasa algo?'.Y eso no es vida. Tengo miedo a que pase algo, a que un dia no me levante y no pueda disfrutar de lo poquito que tengo.
Tengo miedo a la represión, a que me denigren por ser algo que yo no he elegido. Tengo miedo de que el miedo no me deje ser feliz nunca. Y me muera con la pena de haber perdido mi vida, de haberme estancado, de no haber disfrutado del momento por pensar en qué pasará después, por anticiparlo todo. 

Visitas